domingo, 7 de octubre de 2012

Parad el carro


Al final ha empezado a sucederme lo que, al parecer, les sucede a muchas madres homeschoolers que bloguean. Resulta que hay otras madres, que todavía no son homeschoolers pero que tal vez quisieran serlo, que nos escriben para pedirnos consejo y orientación.

Ok, a mi me costó lo mío dar un paso al frente y decidir educar a mi hijo en casa contra viento y marea. Me informé todo lo que pude. Leí blogs, artículos y libros. Vi documentales, debates y entrevistas. Pensé mucho. Hablé poco. Pero no llamé a nadie para pasarle la pelota de decidir por mi; no le pedí a nadie que me diera el empujón que me faltaba. Si os falta un empujón para terminar de decidiros, tal vez es que esta opción no es la más adecuada para vosotras. O tal vez sí pero, desde luego, no soy yo la más adecuada para daros ese empujón. Me alegro de que os guste leer mi blog, de que os calme según qué dudas y paranoias, pero dejadlo ahí. No soy consejera; no soy asesora; no soy experta en nada. Bueno, soy experta en mi hijo y en mi familia, pero no en los vuestros.

Pienso que algunas os queréis seguir autoengañando. Está bien, lo respeto, pero no esperéis mi bendición. Imaginao que, desde lo más profundo de la caverna en la que os halláis, algunas habéis comenzado a  intuir luces ahí afuera, pero no queréis asomaros por si acaso, por si la realidad es demasiado para vosotras. Está bien, pero no pretendáis involucrar a los demás. La culpa no es de Magritte. Él sí pintó una pipa.

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