domingo, 7 de octubre de 2012

Parad el carro


Al final ha empezado a sucederme lo que, al parecer, les sucede a muchas madres homeschoolers que bloguean. Resulta que hay otras madres, que todavía no son homeschoolers pero que tal vez quisieran serlo, que nos escriben para pedirnos consejo y orientación.

Ok, a mi me costó lo mío dar un paso al frente y decidir educar a mi hijo en casa contra viento y marea. Me informé todo lo que pude. Leí blogs, artículos y libros. Vi documentales, debates y entrevistas. Pensé mucho. Hablé poco. Pero no llamé a nadie para pasarle la pelota de decidir por mi; no le pedí a nadie que me diera el empujón que me faltaba. Si os falta un empujón para terminar de decidiros, tal vez es que esta opción no es la más adecuada para vosotras. O tal vez sí pero, desde luego, no soy yo la más adecuada para daros ese empujón. Me alegro de que os guste leer mi blog, de que os calme según qué dudas y paranoias, pero dejadlo ahí. No soy consejera; no soy asesora; no soy experta en nada. Bueno, soy experta en mi hijo y en mi familia, pero no en los vuestros.

Pienso que algunas os queréis seguir autoengañando. Está bien, lo respeto, pero no esperéis mi bendición. Imaginao que, desde lo más profundo de la caverna en la que os halláis, algunas habéis comenzado a  intuir luces ahí afuera, pero no queréis asomaros por si acaso, por si la realidad es demasiado para vosotras. Está bien, pero no pretendáis involucrar a los demás. La culpa no es de Magritte. Él sí pintó una pipa.

jueves, 30 de agosto de 2012

Tú sí, peeerooo....


¿Quién dijo que no se puede? Siempre hay alguien haciendo algo que otros dijeron que era imposible. Prueba a intentarlo.


Vale, ya sé que los puntos suspensivo son tres, no dos, ni siete, ni cuatro y que por tanto al título le sobra uno. Pero es para enfatizar, ustedes me entienden....

El homeschooling en España es como el río Guadiana. A veces desaparece, es como si no existiera. Pero hay otras veces en que reaparece y es como si todo el mundo estuviera pendiente de nosotros. Eso sucede:

a) cuando se acerca el inicio del curso escolar (o sea, en agosto-septiembre)

b) cuando una familia es llevada a juicio, gane o pierda, pero sobre todo si pierde

c) cuando la mayor agencia de noticias utiliza el tema para titular una noticia sobre la reforma educativa, algo como ésto.

Si, como es el caso, coinciden en el tiempo las opciones b) y c), entonces el despiporre ya es total. Y tenemos a los medios de comunicación encima, a veces con respeto y otras veces en plan amarillista. Y a gente que vive felizmente instalada en el Día de la Marmota opinando alegremente sobre cómo y por qué debería prohibirse el homeschooling. Les da igual que les digas que Hitler también lo prohibió, como quieren hacer ellos; inevitablemente te salen con que si "ahora vas a decir que los vegetarianos son malas personas y genocidas en potencia".

A lo que iba: normalmente, cuando enfrentas sus sesudas opiniones [basadas en ninguna evidencia y ningún conocimiento personal] a tu propia experiencia, recurren a lo fácil que es decirte que, en general, consideran que el homeschooling es una mala idea pero que, como excepción, gente como sí puede hacerlo porque, claro, tú fuiste a la Universidad (da igual que estudiaras Física que Filología que Derecho, hay quien considera que cualquiera que sea licenciado está capacitado para dar educación académica a los niños) y tú sí cuidas a tus hijos y etcétera etcétera.

O sea, que después de explicar brillantemente por qué el homeschooling debería estar prohibido, resulta que la única excepción admisible ¡¡eres tú!! ¿¿¿No es maravilloso como el Universo crea sincronías en nuestras vidas???

Viene a ser como cuando te dicen que esto de la crianza sin castigos es una mamarrachada pero que qué suerte has tenido tú, que te han salido unos hijos taaan educados.

Pero la cuestión es: ¿quién se creen que son ellos para decidir cómo debe cada uno educar a sus hijos?


lunes, 27 de agosto de 2012

Magritte

Esto no es una pipa


Hace ya casi medio año, dejé esta nota mental al final de un post:

[NOTA MENTAL: preparar un post sobre la importancia de llamar a las cosas por su nombre]
 
 
No me he olvidado, es que a veces me cabreo cuando pienso en este tema. No tolero la corrección política llevada al extremo. No tolero la actitud victimista predominante en este país que casi obliga a la gente a empezar o terminar cualquier argumentación pidiendo disculpas o confesando que no conoce bien el tema. 
 
Si no conoces el tema, tal vez no deberías opinar, sino preguntar e informarte, para poder formar tu propia opinión.

Si, por el contrario, conoces el tema y estás seguro de lo que vas a decir, no tienes que pedirle disculpas a nadie.

Me paso todo el día formándome, informándome y esforzándome para poder criar a una persona íntegra y honesta. Pero al final resulta que todo es una mentira; que hay que andar con pies de plomo para no ofender a los demás. Que nos peleamos por ver quien es "más experto", quien es "más unschooler" y quien es más polite. El colmo de la corrección política nos ha llevado a decir que no estamos en contra de la escuela, después de haber analizado miles de fallos del sistema. No nos gusta el currículum, no nos gustan los horarios, no nos gustan los deberes, no nos gustan los exámenes, no nos gustan las asignaturas, no nos gustan los títulos... pero no somos anti-escuela. Adoramos a John Holt. Pero no somos anti-escuela. Y luego, en el colmo de nuestra estupidez, adoramos también a Neill, que era un tipo que, básicamente, opinaba que los niños, cuanto más lejos de los padres, mejor.

Si le cambiamos el significado a las palabras, ya no habrá comunicación posible. ¿Dibujó o no dibujó el tal Magritte una pipa? Tal vez tuvo una premonición de lo que sería la España del siglo XXI.


 
 


 

lunes, 20 de agosto de 2012

Homeschooling en España: El absurdo kafkiano en la actualidad





No suelo asomarme a la página de estadísticas del blog puesto que no me interesan. Como ya dije alguna vez, este blog se compone por 50% de desahogo personal y otro 50% de humor e ironía. No escribo para vosotros, amigos lectores. No escribo para aumentar el tráfico (para eso tendría que escribir artículos titulados "5 formas de tener éxito educando en casa", "3 mentiras sobre la no escolarización" y cosas similares).

Pero a veces me acerco a leer las estadísticas y nunca dejan de sorprenderme. Últimamente, por ejemplo, han llegado hasta aquí 3 personas que buscaron en Google "odio limpiar mi casa". No creo que el resultado de la búsqueda les satisfaciera (¿satisfaciera? ¡maldito verbo, nunca sé cómo se escribe!). 
 
Dos personas llegaron buscando "todavía quiero ser bombero". Facepalm total.
 
Y otras dos llegaron buscando "el absurdo kafkiano en la actualidad". No sé qué estarían buscando ni si quedaron satisfechos con lo que encontraron, pero a mi me ha servido para reflexionar sobre lo absurdo y lo kafkiano del homeschooling en España. Veamos el estado de la cuestión:

-hay niños maltratados que no tienen ningún apoyo por parte del Estado ni de la sociedad

-hay un sistema escolar monstruoso que no funciona y que nos obligan a mantener

-hay trabajadores sociales con complejo de Divinidad que se creen por encima del bien y del mal

-hay fiscales y jueces que no saben qué hacer con nosotros

-hay grupos y pseudogrupos, expertos y pseudoexpertos a lo largo y ancho del país que se aprovechan de las inseguridades de la gente

-hay padres y madres que ven cuánto perjudica el sistema escolar a sus hijos pero que están paralizados por el miedo y ni se atreven a escolarizar ni intentan mejorar el sistema desde dentro

-hay padres y madres que educan en casa y que cuentan mentiras por su propio interés, pisando a quien haga falta

-hay un Gobierno a punto de acometer una reforma educativa titánica en dos sentidos: en un sentido, porque es una reforma inmensa de grande, casi total; en otro sentido, porque va a hacer aguas por todos lados, porque es como el Titánic. Se han embarcado en esta reforma educativa sin tener a bordo los prismáticos adecuados, sin tener suficientes botes salvavidas y sin respetar los límites de velocidad.  Ah, més amis, preparénse para chocar contra un iceberg, vamos a hundirnos.




domingo, 22 de julio de 2012

El Día de la Marmota


Siempre es el 2 de febrero y no hay nada que pueda hacer al respecto.


Casi todos los españoles tenemos un "pueblo" al que volver. Y volver al pueblo, casi siempre, es como meterse en el Día de la Marmota. Puedes pasar tres meses en el pueblo y es como si sólo hubieras vivido un día.

Mientras tomo el primer café de la mañana, observo la Plaza Mayor. El barrendero que quería ser bombero. La chica de la limpieza que quería ser contable y, durante un tiempo, se lo creyó porque el ampa de la escuela le confió la tarea de llevar sus cuentas. Aparecen las madres con sus hijos, camino del colegio porque aquí, cuando se acaba el colegio de invierno, empieza el de verano. Tienen sueño, no quieren ir y, si mamá está de vacaciones, ¿por qué yo no? Por la tarde estarán en el parque, jugando al fútbol, porque no saben jugar a otra cosa. Y cuando llegue mi hijo empezarán a examinarle. ¿Cuánto es 100 x 100? ¿Hasta cuánto sabes contar en inglés? ¿Sabes escribir con letra cursiva? Porque lo niños, o éstos al menos, miden su valía en función de sus logros académicos. Y el que no da la talla, compensa haciendo virguerías con el balón, como un zipizape cualquiera.

Por la noche, las terrazas llenas de gente tomando unas cañas. ¿Quién dijo crisis? Y mientras, los nuevos adolescentes que lo son a una edad en que nosotros todavía eramos pre-asolescentes, fuman porros sin esconderse y se meten con el loco del pueblo (porque todos los pueblos tienen su loco, su personaje solitario e incomprendido con un pasado fascinante y un futuro incierto).

Y, a la mañana siguiente, borrado total de memoria y vuelta a empezar.